Congreso de STRASBOURG 2016

Congreso general de la Federación de Colegios de Abogados de Europa: el diálogo entre el abogado y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

 

El Congreso general de la Federación de Colegios de Abogados de Europa se celebró del 12 al 14 del pasado mes de mayo en Estrasburgo, capital europea que encarna los valores enarbolados por la Unión. En la propia sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la ocasión era idónea para reflexionar y cuestionarse sobre la misión del abogado y el lugar que le corresponde ocupar, sin dejar de abordar la preocupación de la profesión ante la complicada coyuntura actual.

“Sean bienvenidos a ésta su casa”: con estas palabras, Guido Raimondi, presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, abrió un interesante y denso coloquio sobre el tema del “diálogo entre el abogado y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos”. A lo largo de la sesión matinal presidida por la exjueza Françoise Tulkens, vicepresidenta del Tribunal, se insistió sobre la importancia capital del papel del abogado en la aplicación del Convenio. “Las mejores páginas del Convenio esconden el trabajo del Tribunal y de sus jueces, sin olvidar la labor del abogado”, subrayó el letrado Frédéric Krenc, cuyas palabras corroboró Françoise Tulkens, para quien “los abogados no son auxiliares de justicia sino colaboradores”.

Por tanto, unos abogados “actores de la justicia”, cuyas condiciones de ejercicio profesional e independencia están protegidas por una serie de principios y jurisprudencias (entre otros, el derecho a defensa letrada desde la primera actuación o la jurisprudencia Salduz, objeto de la intervención del letrado Sr. Jenneret). No obstante, unos abogados sumidos en un contexto en el que el espectro del terrorismo y las ansias de seguridad hacen temer el riesgo de una regresión en materia de derechos de la defensa, secreto profesional y respeto de la deontología.

Así pues, tras un almuerzo en común en el Consejo de Europa, las intervenciones de la sesión de tarde, presidida por el expresidente del Tribunal Jean-Paul Costa, estuvieron enfocadas en los registros, embargos y escuchas telefónicas que sufren los profesionales de la abogacía y que suponen el fin del bufete de abogado como asilo sagrado e inviolable. Sin embargo, “el miedo no ha de desembocar en una reducción de los derechos de la defensa” insistió Dominique Attias, vicepresidenta del Colegio de Abogados de París, haciendo alusión a los “desaciertos” de la Ley de Investigación, “ley de sospechosos”, y al temor sobre la progresiva instauración de una legislación de excepción.

La jornada se cerró con una exposición sobre el papel del abogado ante el Tribunal Europeo, seguido de un debate entre abogados y jueces del Tribunal, que, entre otras cosas subrayó los límites del principio de subsidiariedad y el “yugo formal” de la presentación de una demanda.

El Congreso concluyó el sábado con la junta general celebrada en el Colegio de Abogados. Pero el “diálogo” entre el abogado y las instituciones europeas aún tiene un futuro prometedor por delante. Proseguirá, entre otros lugares, en Luxemburgo, en octubre, y en La Haya, en junio de 2017.

 

El jueves por la tarde, durante la sesión de bienvenida del Congreso en el ayuntamiento, Roland Ries se entrevistó con el presidente de la Federación de Colegios de Abogados de Europa, Nazario de Oleaga Paramo y con el antiguo presidente del Colegio de Abogados de Estrasburgo, Armand Marx.
Françoise Tulkens y Guido Raimondi, durante la apertura del coloquio en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Durante la sesión de tarde presidida por Jean-Paul Costa, expresidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Jean-Jacques Forrer, antiguo presidente del Colegio de Abogados de Estrasburgo, disertó sobre el alcance y las consecuencias de la sentencia Michaud.
De izquierda a derecha: el expresidente del Colegio de Abogados, Armand Marx; la vicepresidenta del Colegio de Abogados de París, Dominique Attias; el teniente de alcalde de Estrasburgo, Nawel Rafik Elmrini; y el presidente del Colegio de Abogados de Estrasburgo, Pascal Créhange.