Fédération des barreaux d’Europe

FBE-Inteview : Jean-Paul COSTA, Presidente del Tribunal Europeo de los derechos del hombre

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Jean-Paul COSTA

1. ¿Cuáles son las razones que le han llevado a aceptar la función de Presidente del Tribunal Europeo de los Derechos del Hombre ?

Jean-Paul COSTA : Toda mi vida he sido un apasionado de la defensa y la promoción de las libertades y los derechos del hombre. Esto se remonta a la época de mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas, y tengo que mencionar la influencia de dos profesores excepcionales : el profesor Jean Rivero y Guy Braibant, Consejero de Estado.

Después del ENA, opté por el Consejo de Estado y allí hice carrera, al mismo tiempo que daba clases, más específicamente en este ámbito.

Naturalmente, fui, pues, candidato a la candidatura a las funciones de juez de la Corte Europea de los Derechos del Hombre. En 1998 y en 2004, Francia me situó en la lista de los tres candidatos previstos en la Convención Europea de los Derechos del Hombre, y la Asamblea Parlamentaria del Consejo me eligió, y después me reeligió.

Finalmente, cuando mi predecesor dejó sus funciones debido al límite de edad, pensé que podía sucederle (por entonces era Vice-presidente del Tribunal), y que estas funciones pesadas debían ser también apasionantes e importantes. Mis colegas jueces me hicieron el honor de elegirme a finales de 2006, y reelegirme a finales del 2009.

2. ¿Cuál es, en su opinión, el papel que su institución está llamada a representar en la sociedad ?

Jean-Paul COSTA : El papel de la Corte Europea de los Derechos del Hombre es el de hacer que los 47 Estados miembros respeten los compromisos extraordinarios que han adoptado al ratificar la Convención : por una parte, garantizar a las personas bajo derecho de jurisdicción, el ejercicio de los derechos y las libertades enunciados en la Convención, por la otra, aceptar el derecho de recurso individual contra ellos, los Estados, la jurisdicción del Tribunal y, llegado el caso, la obligación de conformarse ante los fallos de este.

El papel del tribunal es, así, el de armonizar (sin uniformizar) el derecho de los Estados europeos en materia de libertades y de derechos fundamentales, arbitrando conflictos de sociedad, por ejemplo, los derechos de la familia en su sentido más amplio, la conciliación entre orden público y libertad, o incluso las delicadas relaciones entre las religiones y el estado.

3. ¿Cuál es, en su opinión, el más grande desafío de su institución en los años futuros ?

Jean-Paul COSTA : Los tres principales desafíos de los que tiene que ocuparse el Tribunal son, en mi opinión, los siguientes :

a) llegar, con recursos que la crisis llega a limitar, a determinar decisiones y fallos para no verse inundado por un flujo considerable de requerimientos ;

b) mantener la importancia del Estado de derecho y las libertades al mismo tiempo que las corrientes antiliberales y hostiles a la igualdad que aumenta en la opinión y la clase política de varios Estados ;

c) permanecer sereno, imparcial e independiente al mismo tiempo que los requerimientos reflejan a menudo situaciones de conflictos tanto dentro de los Estados como en el plano internacional y jerárquico.